La degradación de la tierra no es solo un problema ecológico; es también un asunto social, cultural y económico.
Nuestro trabajo en el área comenzó con una iniciativa cruzada por una aproximación enfocada en la frontera agrícola, los remanentes naturales y las economías locales de la cuenca del Río Salado en la provincia de Buenos Aires. En ese trayecto nos encontramos con la comunidad del barrio Los Totoreros, históricamente dedicada a la recolección de totora. Lejos de imponer una receta, partimos de los saberes del lugar y abrimos un espacio de formación para diversificar el uso de la fibra de totora mediante técnicas de tejido. Eso generó un ingreso concreto para las mujeres del barrio y derivó en muestras como Totoreros en Junín o la participación en la muestra Algunos Oficios de la BIENALSUR. Después el grupo creció y se sumaron otros vecinos, artesanos, naturalistas, etc…

El apoyo de la Iniciativa Global de Tierras del G20 nos permitió escalar el proceso hacia la restauración ambiental. Armamos un vivero experimental para multiplicar flora nativa pampeana y actuar sobre las zonas más deterioradas de la Laguna El Carpincho.
Para consolidar y dar visibilidad pública a esta restauración integral, organizamos el Festival Biocultural de la Laguna El Carpincho. En los meses previos a estas jornadas, diseñamos y elaboramos la estructura del mirador de aves. Los dos días anteriores al festival nos dispusimos a montarlo en la orilla del Club de Pescadores de Junín para dejar lista la infraestructura de observación antes de la apertura pública.



Un antiguo puente Bailey —estructura metálica militar portátil y modular utilizada históricamente en la zona durante las épocas de inundaciones— sirvió como base de operaciones y punto central de encuentro durante las jornadas. Un pendón vertical de gran formato desplegaba la programación y el mapa de actividades, mientras que cuatro banderas izadas sobre el armazón de hierro señalizaban el espacio con los símbolos fundamentales de la laguna: el agua, la totora, el federal como ave emblemática del humedal y el hurón, mamífero esquivo que habita la zona.

Después del armado del mirador, y antes de arrancar las jornadas, recibimos la donación de 200 plantas nativas enviadas por el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, que descargamos y organizamos junto a las 300 plantas de nuestro vivero para la siembra comunitaria.


El Festival Biocultural del 19 y 20 de septiembre fue la puesta en cuerpo de todo este recorrido. Fueron dos jornadas de trabajo concreto, pala en mano y creatividad aplicada a la recuperación del humedal. Plantamos más de 500 especies nativas para recomponer sectores afectados por quemas y procesos de degradación ambiental.






El dispositivo radiofónico de Radio Mutante, concebido como un laboratorio móvil de Casa Río Lab, atravesó todo el festival y funcionó como una herramienta de articulación territorial, sosteniendo un micrófono abierto y realizando entrevistas continuas a pobladores, artesanos, investigadores y visitantes para entramar las agendas locales con las voces de la cuenca. Varios de estos audios y conversaciones capturados durante las jornadas ya se pueden escuchar en nuestro canal de Spotify.
En paralelo, llevamos adelante la acción “Saberes locales y soluciones basadas en la naturaleza”: un acto colectivo donde, junto al artesano Carlos Gorard, creamos módulos flotantes tejidos en mimbre, junco y totora a los que incorporamos rizomas de totora y junco. Estas estructuras vegetales tejidas se instalaron en la laguna para conformar colonias de macrófitas en flotación, para purificar el agua mientras permite que los rizomas naveguen y colonicen las costas erosionadas o degradadas para restaurar la vegetación y multiplicar el hábitat de la fauna local.






Presentamos formalmente el mirador ya instalado, hicimos caminatas de reconocimiento de flora guiadas por el naturalista de campo y observador de aves Bernie Bojko junto al biólogo Marcelo Miranda, un taller de exploración con arcilla del Río Salado a cargo de la ceramista Agustina Pratti e impulsamos el debate del anteproyecto de ley para declarar a la laguna Reserva Natural Provincial de Usos Múltiples, iniciativa que suma la declaración de interés municipal por el Honorable Concejo Deliberante a instancias del concejal Flavio Bojko.




El festival cerró alrededor de un fogón, con la entrega de reconocimientos a los guardianes del humedal y colaboradores, compartiendo música y canciones al calor del fuego.


¿Por qué este Festival es tan especial? Restaurar significa construir una relación duradera entre las personas y el entorno que habitamos.
Una iniciativa donde la restauración ecológica, la economía comunitaria, los conocimientos locales y el arte se encuentran. Un proceso que, desde Casa Río Lab, construimos colectivamente junto a Franco Palacios Beltrán @francopalaciosbeltran de @arqrioplatense, Marcelo Miranda, Antonela Andriola @antoandriola, Jesu Antuña @jesuantunia, Carlos Gorard de Mimbrería Gorard @mimbreriagorard, Bernie Bojko @berniebojko, Dani Lorenzo @dani.lornzo y muchas otras personas que se fueron sumando.
Salir a caminar, mapear, tejer, levantar un mirador, activar un dispositivo radiofónico o sentarse a conversar son formas de producir conocimiento y volver a vincularnos con el entorno. A esta dimensión la llamamos reencantamiento que significa recuperar la capacidad de percibir el paisaje como un sistema vivo del cual formamos parte. Restaurar tierras es recuperar sus funciones; restaurar ambientes es recuperar sus relaciones, y reencantar es volver a sentir que esas relaciones importan. El objetivo ahora es llevar esta mirada a toda la cuenca del Río Salado